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Poder llegar al aeropuerto de tu nuevo país y entender cada pregunta que te hagan, responder con claridad y seguir adelante sin que el idioma te paralice.
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Buscar vivienda, hablar con el propietario y entender lo que firmás, sin depender de nadie que te traduzca.
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Moverte por la ciudad solo/a, tomar el metro, pedir un taxi y llegar a donde necesitás sin perderte ni sentirte perdido/a.
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Ir al médico, describir cómo te sentís y entender lo que te dicen, incluso en una emergencia.
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Hacer las compras del día a día sin ansiedad, encontrar lo que buscás y pagar sin que sea un momento de tensión.
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Sentirte tranquilo/a al entrar a un restaurante, pedir lo que querés y disfrutar la experiencia como cualquier persona que vive ahí hace años.
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Poder presentarte, conocer gente nueva y empezar a construir tu vida social en tu nuevo país.
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Dejar de sentir que el inglés es una barrera y vas a empezar a sentir que es tu herramienta.
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Sobretodo, vas a comunicarte. Vas a ser entendido/a. Vas a sentirte parte de tu nuevo hogar desde el primer día.